Pinker escribió:
-El Mini... Creo que entiendo su función (ofrecer otro escenario grande que divida al público para que no todo se centre en el San Miguel), pero más alla de su lejanía o no del resto del festival, lo veo un poco fuera de lugar. Todos los demás escenarios se acoplan a las mil maravillas con el entorno del parque y eso, que puede parecer una tontería, creo que le da al festival un valor que el Mini se carga por completo. Es lo que es, un escenario gigantesco plantado en medio de un descampado que recuerda más al Summercase madrileño que a cualquier otro escenario del Primavera. Para mi lo ideal sería quitar dos o tres cabezas de cartel y cargarse ese escenario, pero entiendo que a estas alturas es dificil. Lo que si deberíais intentar es mejorar esa zona, que no parezca tan añadido... A ver que se os ocurre.
Con permiso de Pinker, hago también mía la cita que precede. Entiendo que la única vía de desaparición del Mini implicaría un decrecimiento obligado, así que desestimando esa vía, estaría bien buscar cierta integración con el resto del recinto. Os animo a que os estrujéis los sesos.
Destacar, en general, la comodidad de esta edición. En todos los sentidos. Pocas colas para pedir, ir al baño, desplazarse entre escenarios, entrar y salir del recinto... Incluso casi habéis conseguido que la totalidad de los asistentes se dignen a utilizar los lavabos, algo que parecía imposible.
Voto positivo al binomio de escenarios Vice - Pitchfork. Salvo cierto solape de sonido en Doble Pletina, ningún tipo de queja en el resto.
Mal los precios. 3 euros por una birra pequeña y 4,5 por una de medio litro, me parece excesivo. 1 euro en la zona vip por una birra que cuesta 3 euros fuera, efectivamente, no es un precio simbólico, sino reducido. En relación a esto último, y al contrario de lo que la mayoría ha expresado, hacer pagar para evitar una situación no deseada (que se malgasten cervezas), siempre me parecerá una mala medida. Dicho esto, hay que decir que, al menos, la medida logró su cometido.
No me gustó el abordaje que sufres justo a la entrada al recinto. Smint y sus gorros por un lado, algún que otro flyer, la megacaja de Adidas en el horizonte. No es la mejor tarjeta de presentación.
Los accesos al Auditori parecen fáciles de gestionar, pero siempre hay jaleo con ellos. Bueno, ya decís que tampoco dependen tanto de vosotros, así que no sé qué parte de responsabilidad es vuestra. Por cierto, de confirmarse la eliminación de ese escenario, surgen dos problemas. El primero es que se pierde un rasgo diferencial y un lujo para el festival. Y el segundo que se pierde un escenario. Así que, o se reduce el número de bandas, o se ha de hacer sitio a otro escenario al aire libre. No sé si ya barajáis posibles soluciones.
Ha sido una edición en que la absoluta protagonista ha sido la música, y eso siempre es un muy buen síntoma.