Bueno, siguiendo un poco con la nostalgia y el soul. Allá van dos nombres ninguneados por la historia pero que, curiosamente, no paran de sonar en nuestro ideario cultural.
La primera Vera Lynn. O más conocida por ser la intérprete de la canción de Doctor Strangelove de Kubrick. Esa perla que suena mientras el mundo se destruye en pleno cataclismo nucelar. Una canción que combinada con la idea del film pone los pelos de punta. Una canción dedicada a los marines se convierte en un bello canto mortuorio con coros fantasmagóricos. Otro éxito en el alegato antiguerra.
We'll meet again, don't know where, don't know when
But I know we'll meet again some sunny day
Keep smiling through, just like you always to do
Till the blue skies drive the dark clouds far away
So will you please say "Hello" to the folks that I know
Tell 'em I won't be long
they'll be happy to know that when you saw me go
I was singing this song
We'll meet again, don't know where, don't know when
But I know we'll meet again some sunny day.
Y otro clásico, eclipsado por el éxito de su "You'll never walk alone", Gerry & The Pacemakers. Pura alma y delicadeza. Al nivel de los gorgoritos estilo Blue Velvet de Bobby Vinton y compañía.
El Soul, una música increíblemente naïv, temáticamente limitada y estilísticamente muy centrada en la habilidad vocal. Pero una música que se clava como una daga de poesía y que enseña que muchas veces la sencillez es demoledora. En definitiva, una música honesta y emocional con la única arma del susurro cómplice, el grito desgarrado, el llanto inconsolable y el arrebato de felicidad.